El LET aplica a menudo sus metodologías socioecológicas en zonas mediterráneas, como la región metropolitana de Barcelona. Ahora, por primera vez, las ha utilizado en un contexto árido en Irán. En concreto, se ha aplicado la metodología ELIA (siglas en inglés de Análisis Integrado Energía-Paisaje) que mide la calidad y cantidad de los procesos ecológicos de un sistema. En esta zona árida se ha visto que los cultivos de regadío originan mucha más producción de biomasa que los cultivos de secano, pero que es en detrimento de la calidad ecológica del agroecosistema (valores de ELIA bajos). Para conseguir estos mayores niveles de productividad se necesitan grandes cantidades de aportaciones externas, como agua, nutrientes, maquinaria, etc. Esta mayor perturbación humana permite al paisaje producir mucha más biomasa de la que se produciría de forma natural, pero a un coste elevado en términos ecológicos. Por el contrario, los paisajes que disponen de diferentes cubiertas del suelo y repartidas de forma equilibrada –paisajes culturales en este caso dominados por pastos– tienen una mayor cantidad y calidad de procesos ecológicos (valores de ELIA más elevados), y esto puede favorecer el establecimiento de la biodiversidad. Los resultados del estudio aportan un conocimiento valioso para planificación territorial de la región, ya que ponen de manifiesto el papel de los diferentes paisajes culturales existentes en el mantenimiento de los procesos ecológicos. Consulta el artículo científico.